Fin de la historia

   Cuando Blancanieves se despertó de la siesta, el bosque donde los enanitos tenían su cabaña era un gimnasio, un McDonald’s, una montaña rusa gigante, tres mil plazas de aparcamiento para coches, motos, bicicletas, minusválidos, y siete plantas de centro comercial. © DOMINGO ALBERTO MARTÍNEZ ¿Te ha gustado este relato? Entonces no dudes en suscribirte … Sigue leyendo Fin de la historia

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El sastrecillo

   Mientras el sastre forcejeaba en su banco de trabajo con un penacho de plumas de guacamayo, y bufaba y se tiraba de los pelos por culpa de los uniformes de la Guardia Republicana, rebosantes de medallas repujadas, de galones de colores y un sinfín de escarapelas, un niño de cuatro o cinco años, sentado … Sigue leyendo El sastrecillo

Un telegrama a cobro revertido

Dirigido a:        Christopher Burrington Jr., presidente del Richmond & Richmond Company Bank. Dirección:        Elysian Fields Hotel, Diamond Creek, Nuevo México.   Asunto: Encontré su cartera en el bolsillo del pantalón de mi hijo stop apareció al hacer la colada stop hay documentos personales títulos acciones mil quinientos dólares stop mi hijo dice … Sigue leyendo Un telegrama a cobro revertido

El problema de la estación de Tudela

Una locomotora de mantenimiento sale de la estación de Logroño a las 8.45 de la mañana a una velocidad constante de 90 km/h. Quince minutos más tarde sale de Zaragoza en dirección contraria un convoy de mercancías que circula a 120 km/h. Si la distancia entre ambas ciudades es aproximadamente de 180 kilómetros, ¿cuándo y … Sigue leyendo El problema de la estación de Tudela

El Esperantza

Huele a mar, a salitre. Un arrastrero baja deslizándose poco a poco por la desembocadura del Deba. Desde lo alto de la punta de Aitzandi, al borde del acantilado, un muchacho pecoso, de seis u ocho años, se desgañita y sacude las manos con fuerza. «Aita, aita! –repite, ininterrumpidamente–. Agur, aita!, laster arte!» Su padre, … Sigue leyendo El Esperantza

Veleros de papel

Había una vez un náufrago que no quería salir de su isla. Cuando una goleta llegaba a la costa, él sólo pedía, si era posible, que le dejasen algunas botellas vacías y las hojas de papel que ya no empleasen. Si un grumete curioso le preguntaba que por qué no quería embarcarse, volver a Venecia … Sigue leyendo Veleros de papel

La carne

   Güendy solo quería bailar, pero su padrastro se encerraba con ella en el baño cada vez que su madre no estaba. Su padrastro era un hombre despótico. Enorme, desmañado y cruel, era El buey desollado de Rembrandt.    –Croisé derecho al frente. Paso a la derecha en uno, brazo en dos, seguido por un … Sigue leyendo La carne

Dos elefantes en la sabana

  –Evolución es la ley del más fuerte. Por eso nuestros primos asiáticos, que son más pequeños, ya no viven en África. –Pues para mí evolución es que vuelvas de noche después de pasar todo el día sudando por esos caminos de Dios, derribando árboles a cabezazos y discutiendo con los rinocerontes, y que, porque … Sigue leyendo Dos elefantes en la sabana

Valla publicitaria

Manda un WhatsApp mientras conduces y entra en el sorteo de un fantástico féretro tamaño familiar. Pompas fúnebres «La Diligencia». Velamos por ti y los tuyos.   © DOMINGO ALBERTO MARTÍNEZ ¿Te ha gustado este relato? Entonces no dudes en suscribirte a la bitácora y compartir la página en redes sociales. Muchísimas gracias 🙂

El letraherido

Su vocación, durante los años en el seminario e incluso antes, era ser profesor de niños pequeños. Enseñarles las primeras letras con la doctrina cristiana: la be con la u, bu, la erre con la o, ro. Bu-rro. Ver cómo empezaban a leer los versículos del Nuevo Testamento, guiándose con el dedo al principio, y … Sigue leyendo El letraherido