«Un ciervo…» suelto en la villa y corte

Fue una visita rápida a Madrid, un aquí te pillo aquí te mato de apenas dos días en la capital, el 29 y el 30 pasados, y ni siquiera dos días enteros, pero que cundieron lo suficiente para hacer la presentación de mi antología de relatos en la sede de Libros.com, en la Sala Medici, y todavía me dio tiempo de ver el Museo Arqueológico Nacional, donde no había estado todavía (y que, por cierto, os recomiendo encarecidamente).

Lo peor: que el 29 me pillara en Madrid y no en Zaragoza, donde se celebraba el día del patrón (san Valero ventolero y rosconero), y me quedara sin roscón.

Callejeando por Madrid me crucé con Javier Marías casi por casualidad, a quien hacía mucho que no veía, y tuve el placer de que me presentara el libro Pedro Carrasco Garijo, que hizo un hueco en su apretada agenda (estos días también va a presentar su última obra de teatro y tiene que hacer un viaje a París, donde exponen sus óleos). Entre los asistentes, mi paisano y compañero de editorial y signo del zodiaco Ciro Altabás, gran director de cine y mejor amigo, con quien hice un quid pro quo literario: él me dedicó Tus padres en Plutón y yo hice lo propio con mi antología de relatos. Por cierto, para los millonetis de este país, que los hay: Ciro está buscando financiación para su primer largo, después de haber dejado con sus cortos el listón alto no, lo siguiente. A ver si nos rascamos el bolsillo, que es por una buena causa.

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Lo digo como lo siento, Pedro Pablo: ¡cuánto aragonés por Madrid!

Por cierto, como muchos me lo habéis pedido, os dejo a continuación el texto que preparó Pedro con motivo de la presentación. Espero que disfrutéis con su lectura tanto como lo hice yo escuchándolo en vivo.

*  *  *

«Buenas tardes a todos y gracias al autor por invitarme a un hecho tan importante como es la presentación de su obra.

»Lo primero que quería decirles, muy brevemente, es que el libro es muy bueno. Eso hay que recalcarlo de entrada, ya que dada la oferta tan enorme de lectura a la que cualquiera puede acceder hoy en día, es importante no perder el tiempo con libros menores. No es este el caso, y no lo digo porque esté presentándolo con su autor. No, créanme.

»Un ciervo en la carretera es un libro de relatos de diferentes tamaños; los hay de menos de una página y de varias. Todos ellos son muy distintos, aunque tienen en común algunas cosas, como no podía ser de otra manera ya que el autor es el mismo y su impronta es clara en todos ellos.

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Otra cosa no, pero cómodos estuvimos un rato

»Ante todo, el autor sigue escrupulosamente la regla del cuidado del texto. Esto es algo que habitualmente se olvida, y en mi opinión no debería ser así. Cuando uno escribe una novela, no es que no se deba de cuidar el texto, pero la extensión de la misma permite cierto descanso en este sentido. En el caso del relato esto es básico: cuidar el texto al máximo, pensar y repensar el vocablo más adecuado que dé belleza a la obra. Pues eso es lo que ocurre en los relatos del autor, están muy cuidados, muy pensados y muy trabajados, lo que le confiere al libro una belleza completa. No es un libro de trozos de historias sin más, sino un constructo que funciona perfectamente.

»Otra cosa que tienen en común y que quería destacar es la adecuación del lenguaje a los distintos personajes, como aconsejaría el genio de Azcona. Se reconoce muy fácilmente cuándo habla un soldado, un cardenal o la mismísima reina Isabel la Católica. No hay una expresividad común, sino perfectamente diferenciada, lo que añadido a lo anterior hace de la obra un libro completamente redondo.

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¿Veis como lo de que Ciro había dejado el listón muy alto no lo decía en sentido figurado?

»Otra particularidad que ayuda al libro es que muchos de los relatos no tienen un final como tal. El final se lo tendrá que dar el lector, lo que establece una relación mucho más profunda e interesante entre autor y lector. Son trozos de vida, que seguramente en la mente del autor destacaban sobre el resto. Trozos de existencia que por sí solos son una historia a contar y una reflexión a archivar. Empiezan y terminan, permítanme la expresión “de un tajo”. No hay moraleja final, ni sorpresa ni nada de eso: el propio texto lleva implícitas esas cosas. Textos duros, muy duros algunos de ellos, que hacen, que destacan una normalidad que de ninguna manera es “normal”. Hablan de la guerra, del crimen, de la desesperación, de la necesidad de perdonarse…, si es que se puede llegar a ello.

»En resumen, porque no quiero extenderme demasiado, Un ciervo en la carretera es un gran libro. Léanlo.

»Un saludo y gracias por escucharme».

*  *  *

Gracias a ti, Pedro, por tus palabras. Y a todos vosotros os recuerdo que podéis pedir Un ciervo en la carretera en vuestra librería habitual 📚. Para ebook lo tenéis en las siguientes plataformas 🏄‍♀️:

Y en 24symbols podéis incluso leer algunas páginas 😉

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