«Un ciervo en…» Tudeocio

La siguiente entrevista aparece en el número de febrero de Tudeocio, revista de cultura y turismo que se distribuye gratuitamente por todas las localidades de la Ribera, así como por Pamplona. Muchísimas gracias por tu apoyo, Anselmo. Parafraseando el final de Casablanca, espero que esto sea el comienzo de una hermosa amistad.


Un ciervo en la carretera es el título del libro escrito por Domingo Alberto Martínez, presentado el pasado mes de diciembre en Librería-Cafetería Letras a la Taza. Filólogo de formación y apasionado de la palabra escrita, es natural de Zaragoza, pero residente en Tudela, de donde es su pareja. Su primera novela, Las ruinas blancas, fue premiada en el «XVI Certamen Santa Isabel de Aragón, reina de Portugal», convocado por la Diputación de Zaragoza en 2001; un año antes, su segunda novela, Trovas de fierro, había recibido el premio «Alfonso Sancho Sáez» del Ayuntamiento de Jaén. El libro está a la venta en liburudenda «El cole» (avda. Santa Ana, 18, barrio de Lourdes), y en «Letras a la Taza» (calle Herrerías, 7).

Sus relatos, premiados en docenas de certámenes literarios (entre los que cabe destacar el «De Buena Fuente» del Ayuntamiento de Logroño, el «Federico García Lorca» de la universidad de Granada o el «XV Certamen de Relato Histórico Álvaro de Luna»), se encuentran recogidos en las antologías El pan nuestro de cada día y Palos de ciego (ambas obras inéditas todavía). Ha publicado numerosos libros, todos ellos gracias a los premios logrados. En esta ocasión ha sido distinto y ha tenido que supervisar todo el proceso.

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¡Anda, un ciervo!, ¡sí, lo es!, ¡sí, lo es!

– ¿Cómo fue el germen de este libro?

– Yo tenía una librería-papelería en Zaragoza, y en el 2012 la traspasamos. Mi pareja es enfermera y nos preguntamos: ¿qué hacemos? Teníamos dos hijos muy pequeños, ella tiene a su familia aquí y decidimos mudarnos a Tudela. Seguí escribiendo porque es lo que he hecho toda la vida. Escribía relatos porque no me quedaba tiempo para escribir novelas, que es lo que a mí siempre me ha gustado. El trabajo y los peques me lo impiden. Pero llegó un momento en el que se acumularon los relatos y me dije: ¿qué hago con todo este material? Decidí publicarlo y me puse en contacto con varias editoriales, pero hoy en día editar, si no lo haces con un proyecto comercial, es complicado. Las grandes editoriales, si no eres famoso, no te hacen mucho caso; las pequeñas hacen su labor, pero están desbordadas. Les llegan docenas de originales todos los días. Una de ellas, Libros.com, que trabaja el micromecenazgo, me dijo que adelante con mi libro.

– ¿Por qué el título?

– El libro está compuesto por una veintena de relatos que no tienen una trama común. Lo único que les une es la idea de inestabilidad. Un ciervo es un animal muy hermoso. Cuando escribo un relato lo que busco es que guste a la gente, que el texto les llegue, que esté bien escrito. Y luego está la trama: un ciervo sale de pronto del bosque y se queda plantado en medio de la carretera, entonces pueden pasar mil cosas: que sea atropellado por un coche, que le dispare un cazador… Al escribir, intento transmitir esa idea de fugacidad, de evanescencia, que el lector sepa que está leyendo algo hermoso, pero que además se sienta atrapado porque no sabe lo que va a ocurrir con los personajes ni con la historia. Algo así como un mandala.

– Los relatos son de muy diversos tamaños.

Mirad lo que he encontrado detrás del árbol
Mirad lo que había detrás del árbol

– Sí. Lo que nunca había hecho hasta ahora era escribir microrrelatos. Sí que había escrito relatos muy cortos, pero nunca microrrelatos. En esta antología, los relatos van desde cuatro o cinco líneas hasta más de treinta páginas. Hay una veintena de relatos repartidos en casi 200 páginas.

– ¿De qué tratan?

– Las historias son diferentes. El denominador común es que trato siempre de atrapar al lector desde el principio. Son historias cerradas porque cuando empiezo a escribir lo que primero me preocupa de la trama es tener claros el principio y el final. Luego, durante el proceso de escritura, muchas veces cambio algún personaje, el desarrollo, pero lo que suelo tener claro es el desenlace.

– Es ficción, pero tienen algo de realidad.

– Claro. A mí me encanta la historia, pero no escribo ensayo, escribo ficción, a veces histórica. Por eso, dentro de la realidad histórica, tengo libertad de movimientos. Un relato se refiere a la última corrida de Joselito, un torero de los años 20 del siglo pasado, rival de Belmonte. Es su última faena, pero alrededor de ella, respetando los personajes reales, su cuadrilla, he podido ir urdiendo la trama. Lo mismo en un relato sobre el magnicidio de Carrero Blanco. Sabemos que iba acompañado en el coche por el chófer y el escolta, pero a partir de allí me meto en sus cabezas, en lo que pueden pensar, invento sus diálogos, añado otros personajes totalmente ficticios…

Un ciervo en la carretera es un compendio y una selección de los últimos relatos escritos por Domingo Alberto Martínez, ambientados en momentos puntuales de la historia, desde el mundo despiadado de los celtíberos hasta la época actual. En Tudela está a la venta en papelería «El Cole» y en «Letras a la Taza». En Zaragoza, en «El Armadillo Ilustrado». En Pamplona puedes encontrarlo en Katakrak.


Puedes pedir Un ciervo en la carretera en tu librería habitual 📚. Para ebook  lo tienes en las siguientes plataformas 🏄‍♀️:

Y en 24symbols puedes incluso leer algunas páginas 😉

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Revista TudeOcio. Febrero de 2020

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